Callar, y gritar por el interior ¿ A quién no le pasó eso alguna vez ?
Tener tanto encima y flotar sobre la nada, sobre un precipio imaginario,
ese en el cual puedes saltar y saltar para desahogarte, mil y una vez, hasta llegar al fondo
y tropezar de morros con tus problemas, y ahí partirle la cara a todo, pero luego, llega la hora de la realidad
¿ Y qué pasa ? Todo sigue siendo igual, los saltos no sirven para nada y solamente te queda,
esperar, saltar, volar, y callar.

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