Ella dice que la muerte es una forma de vida, los demás
la toman por loca, pero ella sabe que la única forma de
demostrarles que lo que dice es cierto, es matándolos.
Y así lo hizo, cuchillo en mano se dispuso a ir a por ellos,
los llamó por teléfono, quería quedar para ir a tomar algo,
cosa a la cual ellos, no se negarían.
Una vez quedaron, ella comenzó a observarles, les dijo de ir
a un sitio alejado, seduciéndolos, ...
Ellos, como hombres sin cerebro, aceptaron, solo se guían por
el sexo,...
Una vez allí, comenzó a jugar con ellos, y les ató de pies y manos,
ellos reían y les gustaba eso de que la chica, tomase el control,
hasta que, ella se dispuso a ponerse delante de ellos, y sacó su cuchillo...
Las risas acabaron, y comenzaron las caras de pánico y terror, y ella
reía como una pequeña niña malvada de película, con esa risa escalofriante
que logró ponerle los bellos de punta a todos...
Allí, en aquel lugar, no pasaba nadie, jamás, estaba precintado y
lo daban por abandonado, ni los yonkies iban por las leyendas que se contaban...
Entonces ella les tapó la boca con cinta aislante, para que no pudiesen hablar,
también hizo lo mismo con los ojos, para que ni si quiera pudiesen ver... Ella,
se dió cuenta de que no quería matarlos, prefería que ellos mismos, experimentasen
la muerte en sus carnes, así que les abandonó, en unos escombros
del lugar y ella se fué, como si de un sueño o si nada hubiese pasado se tratase...
dejando escrita en sus frentes : La muerte da la vida.
